Con el ojo puesto en la retina

El Área de Genética de la Facultad de Medicina de Albacete identifica una proteína que podría ayudar a avanzar en las investigaciones sobre párkinson, alzhéimer o el glaucoma

El grupo de investigación dirigido por el doctor, Julio Escribano del Área de Genética de la Facultad de Medicina de Albacete, en colaboración con el equipo de la Universidad de Valencia -a cuyo frente se encuentra la profesora de Biología Molecular, Isabel Fariñas ha identificado una proteína que- se produce en la retina del ojo humano y en otras zonas del cerebro con la peculiariedad de que mantiene a las células madre adultas del cerebro en su estado indiferenciado.

«Este hallazgo tiene una gran importancia, porque desde hace tiempo se está intentando identificar las señales que mantienen a las células madre en un estado pluripotente por el que conservan múltiples capacidades para posteriormente transformarse en neuronas, por ejemplo, cuando existe una lesión, por esta proteína se diferencia de manera que repone neuronas que se hayan podido perder, como sucede en enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer».

Agregó que «se sabe que en los tejidos adultos de nuestro organismo existen pequeñas poblaciones de células madre que cuando hay una lesión se dividen para reparar esa lesión. Por tanto, hemos descubierto que existe la proteína PEDF, siglas que significan factor derivado de epitelio pigmentado de la retina».

La molécula PEDF se aisló incialmente en el epitelio pigmentario de la retina y era conocida por sus acciones inhibidoras del crecimiento de los vasos sanguíneos y portectora de células nervisoass frente a distintos tipos de daños.

APLICACIONES POTENCIALES

Este importante hallazgo científico supone en principio un cúmulo relevante de aplicaciones potenciales. «Este descubrimiento pone de manifiesto que para poder utilizar las células madre con fines terapéuticos lo que hace falta es extraerlos de los pacientes y como su número es muy pequeño es necesario amplificarlas y por tanto cultivarlas en el laboratorio para obtener un número grande y luego o bien manipularlas para curar alguna alteración o reimplantarlas. La identificación de la molécua PEDF puede conducir a optimizar los cultivos de células madres con el fin de conseguir su aumento y expansión, abriendo incluso la posibilidad de modular los procesos regenerativos in vivo», expuso el profesor del Área de Genética de la Facultad de Medicina.

El cultivo en el laboratorio de células madre de este tipo abre nuevas posibilidades para el tratamiento de lesiones del sistema nervioso humano generadas por procesos degenerativos que afectan, por ejemplo, al cerebro como es el caso de la comentada enfermedad de alzhéimer o párkinson, o a los órganos de la vista como el glaucoma y retinosis pigmentaria, considerando que en la actualidad una de las dificultades que hay que superar es su reducido número en los tejidos adultos, de ahí que sea muy necsario y fundamental multiplicarlas antes de modificarlas para ser trasplantadas a los pacientes.

«Si se extraen las células madre de los ambientes donde están y se cultivan en el laboratorio pierden gran parte de sus propiedades al dejar de diferenciarse. Esta proteína descubierta podría ayudar a cultivar las células madre en el laboratorio sin que perdieran sus condiciones naturales. Inicialmente la descrubimos en la retina humana, pero ahora se sabe que están en otras partes del organismo, como por ejemplo en el cerebro y en los vasos sanguíneos, pues se ha advertido que estas células conservan estas propiedades aludidas para poderse diferenciar cuando sea neecsario debido a la zona en la que se encuentran».

TEJIDOS ADULTOS

Añadió que de ese 'nicho' donde se instalan estas células en los tejidos adultos forman parte, por ejemplo, los vasos sanguíneos. Otro aspecto que han demostrado es que los vasos sanguíneos que rodean a estas células en el cerebro producen esta protéina para que conserven esta propiedad.

La proteína humana que se ha utilizado se ha producido en el laboratorio mediante inginiería genética y la han desarrollado en células en cultivo y luego en animales, concretamente en ratones. «Ahora, el siguiente paso en la investigación realizada de forma conjunta con el equipo de la doctora Fariñas es tratar de averiguar es intentar profundizar en la forma en la que se mantiene este efecto, es decir la forma de mantenerse estas propiedades de las células madre teniendo en cuenta que es una circunstancia relacionada con la programación genética, pues esta proteína contribuye a mantener esta programación genética en las células. Queremos descubrir y comprender qué genes están implicados en este fenómeno y estamos interesados en estudiar la forma de aplicación. De hecho, tenemos dos patentes para proteger estos resultados y vamos a comenzar a realizar contactos con empresas de Biotecnología que puedan estar interesadas en comercializar este descurbimiento científico», aseguró el doctor Julio Escribano.

Otra de las posibles aplicaciones estaría en las alteraciones degenerativas de la retina, pues se puede potencialmente aplicar en el tratamiento de este tipo de enfermedades de la zona ocular. «Con todo, la aplicación para tratar enfermedades puede ser un proceso largo, a pesar de ser un avance muy importante en el terreno del conocimiento básico que abren puertas para posibles tratamientos terapéuticos de enfermedades.

Sánchez Robles - laverdad.es